Son un desarrollo tecnológico necesario. A veces pensamos que la vida sin los celulares sería sencillamente imposible. Es tanta la dependencia la que hemos creado hacia el celular que uno se siente bien inseguro cuando no lo tiene. Es muy útil en el trabajo, para enviar mensajes importantes, en caso de accidentes, la pinchada de una llanta, por ejemplo, o cambio de planes y recorderis. Pero, no nos hemos puesto a tono con la tecnología frente al uso de un elemento tan diferente como el celu.
Si vamos a usar un aparato tan sofisticado como un celular, pues cambiémos nuestros hábitos. No actuemos de la misma manera como siempre lo hacemos frente al uso de un elemento tan novedoso. Pero, nos hemos acostumbrado tanto al uso del celular con ciertos hábitos, que ya nos hemos acostumbrado a hacerlo y no notamos que su uso puede llegar a ser bien descortés.
El celu nos ha llevado a una mayor incomunicación frente a los demás. No tenemos inconveniente en cortar una conversación porque quien hablaba recibió una llamada. Además, hemos adquirido el hábito de levantarnos de donde estamos en reunión con otros. ¿Será por no interrumpir? o,¿para que no nos oigan? Dejamos el celu con su tono fuerte cuando estamos en reuniones, sin contar con que algunos tonos son claramente molestos. ¿Los usamos para llamar la atención? ¿Por qué no recordar que se puede bajar el tono para no interrumpir?