domingo, 31 de mayo de 2009

Libros al instante

No es mi intención referirme a los llamados “libros instantáneos” aquellos que abundan ahora con temas de impacto, altamente emocionales, de mucha demanda, promovidos por los medios, hechos con mucho afán, poco cuidadosos en cuanto al lenguaje, y que cuentan las experiencias de ex secuestrados, especialmente. Son publicaciones de grandes tirajes y ventas millonarias para las editoriales y los piratas y su verdadero valor se verá con el tiempo.
Por el contrario, los libros por encargo o “libros al instante” son el resultado de una búsqueda creativa para que el libro permanezca, para ampliar mercados y extender posibilidades de lectura a los lectores. Mientras aquí comenzamos a pensar que el futuro está en los libros digitales, en otros países, donde se lee más que en el nuestro, se hacen todos los esfuerzos por conservar los libros en papel, para que estos coexistan con los digitales, que también son una realidad.
Hace menos de dos años, en la Biblioteca de Alejandría, en Egipto, nos mostraban con orgullo la segunda máquina Espresso del mundo, para la producción de libros. La primera se hallaba en Estados unidos. Hasta hace un mes, la Esspresso ya se podía encontrar en Inglaterra, Canadá y Australia y seguramente aumentará el interés de las cadenas de librerías por adquirirla.
La máquina Espresso, creada por un editor estadounidense, es un equipo que produce libros hasta de quinientas páginas, por encargo, en veinte minutos, desde el momento en que se inserta el material al computador hasta cuando el libro se entrega al cliente, en papel, listo para leerlo. Es un computador con impresora laser que, además de imprimir, ajusta, guillotina, engoma, produce la portada a todo color, la pega al cuerpo del libro, lo seca y lo expulsa, en menos de media hora. Se llama de esa manera porque funciona como las cafeteras espresso, que producen una taza de café a la vez. El funcionamiento de la Espresso lo pueden ver los lectores curiosos en UTube, si buscan “ondemandbooks” o “espresso bookmachine”.
Con esta máquina, las librerías, especialmente las grandes cadenas, han encontrado una forma de competir, por ejemplo, con el éxito de Amazon.com porque prometen que los libros por encargo no serán más costosos. Ya no habrá más libros agotados, pues las bases de datos de las librerías son enormes. Se disminuirán, también, los riesgos inherentes a las nuevas publicaciones. Son también una oportunidad para los académicos que muchas veces necesitan clásicos difíciles de conseguir, o para quien quiere hacerse a un libro raro. También, es la posibilidad de que los nuevos escritores puedan mostrar su producción, así solo impriman dos o tres ejemplares de ella.
Las oportunidades para que la gente lea han aumentado en forma considerable. Además de los libros Espresso, están los electrónicos, los de audio o video; abundan, también, los libros gratis y las traducciones. Pero, la situación en Colombia es diferente y un poco más complicada pues, por un lado, nuestro nivel de lectura es bajo y, además, no es fácil que se popularice pronto en el país una Espresso que hoy cuesta alrededor de 130 mil euros. Y, a pesar de estos avances, más urgente que todo, está la necesidad que tenemos de formar más lectores que aprovechen las nuevas posibilidades al alcance, para leer y aprender de los libros.

sábado, 9 de mayo de 2009

A propósito de buhos y noctámbulos

En conversaciones entre universitarios, con frecuencia surge el tema de la apatía de las nuevas generaciones, de su falta de curiosidad por el conocimiento y por el mundo que los rodea. A veces, no entendemos sus motivaciones, sus ilusiones y planes de vida.
Si bien estamos generalizando aún sabiendo que en todos los ambientes se encuentran muchachos muy interesados por aprender, no deja de ser sorprendente constatar que existe un puñado creciente de jóvenes que estudian bajo condiciones difíciles de imaginar y sacrifican lo que sea, con tal de avanzar en sus estudios. Me refiero a quienes estudian en el Sena en la jornada de 10 p.m. a 6 a.m.
Este proyecto solo existe en cuatro regionales del Sena y busca ampliar cobertura, así como ajustarse a tendencias mundiales hacia la empresa abierta 24 horas. La Regional Tolima inició el programa en el 2005 y hoy cuenta con un poco más de doscientos aprendices, que toman cursos cortos de cocina, o siguen programas técnicos en Servicios de Alojamiento, Venta de productos, Compras y suministros, o tecnologías en Mercadeo, Análisis y desarrollo de sistemas de información, entre otros. En año y medio o dos años estos muchachos podrán desempeñarse en las áreas operativas de las empresas o crear sus propias empresas, porque el Sena los motiva con programas de emprendimiento. Además, el Fondo Emprender entrega capital semilla a los mejores planes de negocios.
La edad promedio de estos muchachos es dieciocho años; hay reinsertados, desplazados y discapacitados, con historias de vida de gran interés. Las dos primeras semanas son difíciles pues, mientras se ajustan al nuevo horario, sienten frío, sueño y debilidad, pero el Sena, mediante convenio con el ICBF les provee con una bebida caliente de bienestarina que los ayuda a retomar fuerzas. Después, el ritmo de estudio ya fluye sin inconvenientes. Otro momento de dificultad para estos jóvenes se presenta a la salida de su jornada de estudio porque muchos no cuentan con el dinero para el bus y deben caminar hasta la casa que, para algunos, es en El Topacio o El salado. El Sena no pudo llegar a un acuerdo con la Alcaldía, que apoyara a estos jóvenes aprendices a través de las empresas de transporte urbano.
Hoy, el 60% de estos muchachos están ubicados laboralmente. Algunos, especialmente los graduados de los programas de cocina, trabajan en hoteles de la Costa, o están en otros países como España, Canadá y Francia. Hay quienes realizan pasantías que el Sena paga en su totalidad. Los beneficiarios se escogen por méritos, en concursos de carácter nacional.
Al Sena Tolima se presentan 3500 jóvenes cada trimestre y la capacidad es de mil en los tres centros de formación d el Tolima. Por eso, se está ampliando la cobertura con las jornadas 24 horas y con nuevas alternativas en los municipios. Se busca que estos jóvenes permanezcan en sus lugares de origen y no se trasladen a Ibagué, ilusionados, solo para comprender que las oportunidades, aquí, son escasas.
Aunque se ha avanzado en el tema, y se han ampliado las ofertas en las modalidades técnicas y tecnologías en el país, es importante que la sociedad y las empresas tolimenses reconozcan con más fuerza estas alternativas de educación superior. Sus egresados son muchachos que valoran el trabajo, que estudian con seriedad, y que generalmente permanecen en las empresas que les han dado el contrato de aprendizaje. Muchas organizaciones se han vinculado a este programa pero es importante que muchas otras comprendan que el contrato de aprendizaje para los jóvenes es una oportunidad de apoyar a las clases menos favorecidas del Tolima y del país.

sábado, 2 de mayo de 2009

El turismo, un proyecto a largo plazo

Con la creación de la Secretaría de Turismo departamental se da otro paso para formalizar la intención del Gobierno seccional de dar importancia al turismo en el Tolima. Ya hace algunos meses se había nombrado a quien habría de orientar el tema en el municipio de Ibagué. Se espera que, con esta decisión, también el Departamento avance en aliviar los problemas de bajo crecimiento económico, que se refleja en los indicadores de producción, en el desempleo y la pobreza de los tolimenses.
No es un camino fácil ni sus realizaciones se verán a corto plazo. No se trata de comenzar a organizar “megaeventos” sin un hilo conductor, a sabiendas de que el presupuesto es escaso. Más bien, sería importante que las personas encargadas, los secretarios de Despacho, junto con los Consejos de Turismo, ayudaran a crear las condiciones para dejar establecidas claramente las políticas de turismo para los municipios. La claridad con la que éstas se definan son las que van a permitir que ésta y futuras administraciones avancen por caminos seguros de desarrollo turístico para el Tolima.
No es ésta una tarea aislada. Le concierne a casi todas las otras secretarias de despacho. Por ejemplo, el sistema educativo del Departamento también tendrá que orientar a las instituciones para que sus proyectos educativos institucionales se ajusten a una cultura turística. Es necesario que los las nuevas generaciones reconozcan la importancia de hacer énfasis sobre la historia y las manifestaciones culturales de sus municipios, valorar y apreciar los sitios turísticos, y quererlos como propios. Para lograrlo, los docentes serán los primeros que deben incorporar elementos de la cultura turística en su enseñanza.
Naturalmente, la base de cuanto se desee hacer está en educar en cultura ciudadana que es tarea de todas las instituciones educativas de los municipios del Tolima. Se busca con ello que los jóvenes y mayores compartan unas costumbres y reglas mínimas de convivencia, de respeto por lo público y de reconocimiento de sus deberes y derechos como ciudadanos, que los lleven a amar y respetar su ciudad, su barrio, su vereda.
Y, en cuanto a Ibagué, en la recién constituida Secretaría se percibe un cierto afán por incursionar en muchos campos, tal vez con el ánimo de mostrar que sí se puede. Lanzar una marca puede ser un esfuerzo perdido cuando no se tiene el contenido que la respalde. No nos parece necesario. En principio, basta con pensar en la ciudad como un espacio de disfrute para los ibaguereños y los visitantes. Si nuestros gobernantes comparten esta visión, podremos comenzar a recuperar Ibagué con un sentido estético de vinculación con sus espacios: Con sus parques organizados para el disfrute de la naturaleza; con la determinación de que los huecos de las calles no se dejarán crecer hasta formar troneras infranqueables; con la decisión de formar, en los negocios de la ciudad, una actitud de buen servicio al cliente; con la determinación de recuperar, de manera planeada, el afecto por la ciudad, que ha de reflejarse en el comportamiento de los ibaguereños en los espacios públicos; con un interés permanente por rescatar un lugar para la música nuestra. Eso si atrae turismo.
Son estos unos pocos de los ejemplos que una actitud diferente hacia la ciudad nos llevarían a pensar de otra manera y a considerar la cultura tolimense como un producto turístico. Construir un destino es un proyecto que toma tiempo. Nuestra invitación es a pensar a largo plazo y a trabajar sin tregua. Esto, aunado a los importantes proyectos que están en curso, deberá contribuir a consolidar al Tolima como un verdadero polo de atracción turística.