domingo, 7 de diciembre de 2014

Una buena rumba

Cuando uno llega al sexto piso pasan muchas cosas. Una de ellas es la de comenzar a ver la vida con una cierta distancia, como quien mira una película que pasa, pasa y sigue pasando frente a nuestros ojos. Comienza uno a centrarse en recordar y en retener lo vivido, aunque dándole la bienvenida a los cambios, porque seguimos vigentes y partícipes de los cambios. Es así como se centra uno más en los amigos y las actividades que uno disfrutó. En este caso, la música. La rumba de anoche fue especial: éramos una doce personas, todos viejos amigos que nos juntamos alrededor de un trío de música tradicional. Muy pronto comenzaron a surgir los voluntarios que también querían participar y los gallos tapaos, es decir, quienes, más modestos, se ocupaban solo de escuchar. En dos horas, todos cantábamos y participábamos. Trago, comida y buena música fueron los ingredientes de una rumba, que hoy puede parecer como perteneciente al pasado. Sin embargo, fue una ocasión para ver amigos, cantar, beber y comer hasta las dos de la mañana.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Eutanasia

La muerte de Brittany Maynard ha causado gran polémica en USA y entre personas religiosas. Critican la decisión que esta joven de 29 años tomó de quitarse la vida para no sufrir más las consecuencias de un cáncer cerebral de carácter terminal. Naturalmente, las personas que la critican no han sufrido con enfermedades que doblegan al paciente hasta hacerlo tomar esta determinación. No comprenden la decisión de alguien que tiene que pasar por pruebas físicas tan difíciles, dolorosas e incapacitantes, mientras su cerebro funciona bien y la persona se da cuenta de su propio deterioro. Además, la decisión de Brittany no la tomó sola. Fue perfectamente planeada y en ella la acompañaron su marido y sus padres, quien alteraron su vida para mudarse al estado de Oregon, donde la eutanasia es permitida, para acompañarla y apoyarla en su decisión. Fue una decisión comunitaria movida por el amor hacia un ser querido que no merecía sufrir más. Al respecto surgen muchas preguntas: ¿Quién puede estar en capacidad de criticar y condenar la decisión de alguien de acabar con su vida cuando se da cuenta de que no tiene un futuro para vivir dignamente? ¿No es respetable la decisión que toma una persona que sufre el deterioro de su propio cuerpo en medio de enormes dolores? ¿Los que critican esta decisión no piensan que cuando la calidad de vida se deteriora no vale la pena vivir? No piensan tampoco en que el apoyo a una persona que toma una decisión de este corte es un acto de amor y solidaridad?

lunes, 3 de noviembre de 2014

La realeza. Una visita extraña

Qué extraño es para nosotros recibir la visita de la realeza inglesa. No empata una visita de ese orden con nuestra manera colombiana de ser, tropical, descomplicada, poco planificadora y más bien desordenada a los ojos de esas personas con su vida planificada desde que nacieron. Tampoco empata con la exigencia de seguir un protocolo tan ajeno a nuestras costumbres. En ese caso, más bien, sería cortesía del visitante, así sea un príncipe, enterarse de cómo son nuestras costumbres e intentar actuar de acuerdo con ellas. !Nosotros no les hacemos venias a nadie. Nosotros ofrecemos la mano para saludar y miramos directamente a los ojos! Nosotros disfrutamos un regalo que nos hagan. Pero, ¿qué va a hacer la pareja real con esas ruanas pesadas y bultosas en Inglaterra? A nosotros nos fascinan porque son calientitas y cómodas. Pero, ¿a ellos? Me imagino que el pobre sombrero vueltiao, costoso para nosotros, irá directo a la basura. ¿Serán capaces los príncipes de apreciar los regalos que recibieron de un pequeño país suramericano? Ojalá los acuerdos y convenios firmados justifiquen el despliegue de atenciones y gastos en los que incurrimos los colombianos para financiar esa real visita.

domingo, 2 de noviembre de 2014

¿Duro o divertido?

¿Qué pueden sentir cuatro personas, dos pares de gemelos, si un día, a los veinticinco años, se enteran de que fueron cambiados al nacer? Una situación como esta sucedió en Bogotá y, por una rara coincidencia, los dos pares de gemelos se enteraron de que dos de ellos habían vivido por veinticinco años una vida que no les pertenecía. Ellos, ante las cámaras de TV, lo tomaron de manera muy civilizada y amable. Se fueron por el lado de haber descubierto con alegría que contaban con muchos hermanos y hermanas que no se habrían nunca imaginado. Le mostraron a Colombia que, ahora, son cuatro hermanos; dos de ellos pertenecen a una familia numerosa del campo, que les dio una calurosa y llorosa bienvenida. ¿Será cierta tanta felicidad? ¿Qué puede pensar el gemelo campesino frente al hecho de que podría haber estudiado una carrera si no hubiera sido cambiado, en lugar de tener que trabajar de sol a sol en una carnicería? ¿Qué pasará por la cabeza del otro hermano quien durante veinticinco años trabajó para ayudar a sus padres y ahora se entera de que su verdadera madre murió y le negaron el derecho a conocerla? Se va a poner una demanda contra el hospital que puede ganarse o, por el contrario, puede que no suceda nada porque el hospital está en disolución. Pero, ¿cómo pueden esos muchachos cambiados recuperar el tiempo, los afectos y las oportunidades?

lunes, 13 de octubre de 2014

Música con un propósito

En los últimos tiempos, muchos músicos colombianos han compartido sus éxitos económicos con personas menos favorecidas. Algunos han creado sus propias fundaciones. Según el propósito de las mismas, atienden niños, personas mayores u otros grupos vulnerables. Generalmente, ayudan a educar niños, porque comprenden que este es un país con pocas oportunidades y que muchos talentos se han perdido porque ha sido poca la atención que se le ofrece a los pequeños. Somos un país excluyente, indiferente y poco solidario. El propósito es loable y sería deseable que otros artistas siguieran una senda similar. Pero, también, otros grupos humanos, instituciones, empresas podrían seguir sendas similares. Ahora, a muchas más instituciones les suena el tema de la responsabilidad social empresarial, que interpretan como apoyar a los que menos tienen. No importa. Lo importante es que lo hagan y se se vinculen a las comunidades que los han apoyado. Ojalá, todos ayudáramos para hacer de este bello país, un lugar más solidario y más amable para todos.

domingo, 12 de octubre de 2014

Después del receso

Después de casi un año de haber dejado de escribir, es hora de retomar este blog para adelantar cuaderno sobre algunas cosas que han pasado. Escribir es una necesidad. Comunicarse con alguien, aunque sea un desconocido, de los pocos que están dispuestos a leer, es algo gratificante. Recibir un comentario, de vez en cuando, entusiasma. Así que, hagámosle de nuevo.
Los viajes despiertan toda clase de sentimientos: entusiasmo, preocupación, acelere y grandes satisfacciones. Y, también un cansancio grande pero, más importante aún, los viajes dejan grandes satisfacciones y un mundo interior un poco más amplio y más tolerante. Hace dos semanas estábamos en ese vuelo de MIlán a Frankfurt. Fueron casi veinte minutos de un panorama de montañas nevadas, de un invierno que ya se acerca. Era el fin de un viaje maravilloso de dos semanas por la bella Toscana. Fue un viaje sin presiones y sin estar sometidos a toures demandantes que manejaran el tiempo del visitante. Dos semanas en las que conocimos con tranquilidad nueve ciudades y poblaciones de esta bella provincia italiana, con toda la historia que hay detrás y que muchas veces nos desbordaba. Fue un tiempo para recordar la época del renacimiento italiano, el enorme interés por el arte y el apoyo a los artistas. Pero también fue un tiempo en el que quisimos estar lejos de los turistas tradicionales que ven dos o tres sitios por población. Nos interesaba conocer un poco más, adentrárnos más en la historia, perdernos y encontrarnos. La pasamos bien.