domingo, 10 de octubre de 2010

Ágiles, débiles, fuertes

Ha sido muy interesante seguir la odisea chilena y de las familias frente a las medidas que se han tomado para el rescate de los 33 mineros. El tema ha movilizado al mundo con una noticia que, si bien es dramática, está llena de vida y esperanza y el problema se ha manejado de una manera bien interesante para el país o, por lo menos, así lo vemos desde afuera.

Muy pronto surgió un líder natural, Ursúa, quien los organizó y distribuyó las tareas entre el grupo. Asesorados por la Nasa, los mineros han seguido órdenes de prevención y supervivencia y han aprendido de la experiencia desde muchos puntos de vista. Han estado bien atendidos en lo físico y en lo espiritual y psicológico; han podido reflexionar sobre sus vidas y, seguramente, cuando vuelvan a la superficie, van a ser personas nuevas, con una segunda oportunidad sobre la tierra. Pero, sobre todo, han estado ocupados y se han sentido útiles.

Las dificultades dentro de las familias no nos las muestran los medios de comunicación pero parece que se han descubierto muchas facetas ocultas de los mineros y sus familias, que van a ser bien interesantes de conocer, cuando pase un tiempo y ellos regresen a sus vidas normales.

Mientras tanto, todo está calculado para que el miércoles comience el rescate: la comunicación ha sido permanente con el exterior y continuará así durante el rescate, para disminuir el estrés de los mineros: Ellos están equipados con máscaras, cascos con audífonos y micrófonos. Y, el mundo sigue pendiente.

Chile también ha salido muy bien librado frente a la opinión mundial; se ha visibilizado. El Presidente se dio la pela para estar allí los dos días del rescate. Seguramente, así como los países víctimas de la narcoviolencia y narcoterrorismo, como Colombia, se convierten en asesores para otros países que apenas comienzan a vivir los horrores de la guerra, seguro que Chile va a ser el nuevo asesor mundial en emergencias mineras. Sobre el futuro de la mina, nada sabemos todavía.

sábado, 9 de octubre de 2010

Vargas Llosa

Hablar de que el Nobel le llega tarde a Vargas Llosa, o que se presumía que ya no le llegaba, o que la familia ya no tendrán que contestar la pregunta sobre cuando se lo van a otorgar no vale la pena y nunca la ha valido. Las cosas llegan cuando llegan. Y, con una organización tan fuerte, como puede ser la sueca, no vale la pena ni siquiera intentar averiguarlo.
No fue fácil haber comenzado a leer a Vargas Llosa en los ’80 con La Casa verde pues es una de sus novelas difíciles. Luego siguieron otras, también complicadas pero el autor ha manejado tan bien su técnica literaria que puede fluctuar entre lo muy difícil, para un lector atento y especializado, y la agradable novela que entretiene como la de la niña triste. Creo que los diferentes públicos lectores han encontrado en Vargas Llosa la novela que se ajuste a sus gustos e intereses literarios. Esta flexibilidad solo la puede lograr una persona que se ha podido dedicar toda su vida a la lectura, a la observación del mundo a su alrededor y la escritura. Quedamos pendientes de El sueño del celta que pronto se lanza.

domingo, 3 de octubre de 2010

Sarkosy y los gitanos

Desde hace unos dos años, Francia inició una política muy agresiva de expulsión a los gitanos inmigrantes de Rumania y Bulgaria, los países más pobres de la Unión Europea. El diario español El País cuenta que, en el 2009 se expulsaron cerca de diez mil gitanos; este año, la suma ya se acerca a los nueve mil. Los repatriados regresan a su país de origen en un avión fletado por el Gobierno, con €300 por adulto y €100 por cada niño que deporten, hecho que le da a esta decisión un tinte de retiro voluntario.
Sarkosy ha recibido fuertes críticas de la ONU, del Consejo de Europa y del Vaticano, además de los partidos políticos de su país y de las ONG. El Presidente francés ha afirmado que la migración es bienvenida cuando es ordenada y se hace de acuerdo con la ley; de hecho, muchos gitanos, a través de los tiempos, con dificultad y lucha contra el marginamiento, se han incorporado a la vida de los franceses y se han destacado en diversos campos, especialmente en el de las artes. Insiste el Presidente en que las expulsiones continuarán hasta cerrar la mitad de los 600 campamentos gitanos y repatriar a quienes no cuenten con sus papeles en regla y con un permiso para trabajar.
La Comisión ha abierto un procedimiento de infracción a Francia, por haber promovido la discriminación hacia ese grupo humano. Afirma que, si bien cada país tiene derecho a aplicar la ley dentro del respeto al Estado de Derecho, la directriz contra la discriminación cobija a todos los países y no tiene discusión. Tampoco pueden los países violar el principio de libertad de circulación de los europeos por los veintisiete países miembros de la Unión.
El problema parece irreconciliable debido a las características culturales propias de los gitanos. Originarios de la India, los gitanos empezaron a caminar el mundo desde el siglo XV. Son pueblos nómadas y su principal valor es la libertad. Se mezclan poco, son bastante cerrados en sus costumbres y, por eso, se ubican a las afueras de las ciudades, de manera temporal. Se rigen por sus leyes propias, basadas en la libertad, la solidaridad y el respeto por sus tradiciones, costumbres, ritos y expresiones artísticas.
“No estamos contra las leyes”, nos cuenta uno de sus líderes, “pero sí queremos vivir al margen de ellas”. No pagan impuestos ni siguen los códigos de Policía de los países. Tampoco acumulan dinero porque tienen la convicción de que siempre tendrán suficiente para vivir. Forman matrimonios endogámicos y se organizan en redes de familias y tribus, bajo unos líderes muy respetados. Trabajan sin horarios ni restricciones: las mujeres son bailarinas y cantantes o se ocupan del turismo, de la elaboración de artesanías y el cuidado estético. Los hombres trabajan en forja, herrería y reciclaje y son muy hábiles para entretener.
Por su manera de concebir la vida, no tienen acceso fácil al empleo y a los servicios de salud y vivienda. Más que lo anterior, los prejuicios hacia ellos los llevan a vivir en un ambiente de discriminación y a una dura lucha por la vida. Los gitanos deportados de Francia aceptan salir el país y asseguran que volverán. Es parte de su forma de vida.