lunes, 13 de octubre de 2014
Música con un propósito
En los últimos tiempos, muchos músicos colombianos han compartido sus éxitos económicos con personas menos favorecidas. Algunos han creado sus propias fundaciones. Según el propósito de las mismas, atienden niños, personas mayores u otros grupos vulnerables. Generalmente, ayudan a educar niños, porque comprenden que este es un país con pocas oportunidades y que muchos talentos se han perdido porque ha sido poca la atención que se le ofrece a los pequeños. Somos un país excluyente, indiferente y poco solidario.
El propósito es loable y sería deseable que otros artistas siguieran una senda similar. Pero, también, otros grupos humanos, instituciones, empresas podrían seguir sendas similares. Ahora, a muchas más instituciones les suena el tema de la responsabilidad social empresarial, que interpretan como apoyar a los que menos tienen. No importa. Lo importante es que lo hagan y se se vinculen a las comunidades que los han apoyado.
Ojalá, todos ayudáramos para hacer de este bello país, un lugar más solidario y más amable para todos.
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apoyar niños,
comunidades.,
responsabilidad social
domingo, 12 de octubre de 2014
Después del receso
Después de casi un año de haber dejado de escribir, es hora de retomar este blog para adelantar cuaderno sobre algunas cosas que han pasado. Escribir es una necesidad. Comunicarse con alguien, aunque sea un desconocido, de los pocos que están dispuestos a leer, es algo gratificante. Recibir un comentario, de vez en cuando, entusiasma. Así que, hagámosle de nuevo.
Los viajes despiertan toda clase de sentimientos: entusiasmo, preocupación, acelere y grandes satisfacciones. Y, también un cansancio grande pero, más importante aún, los viajes dejan grandes satisfacciones y un mundo interior un poco más amplio y más tolerante.
Hace dos semanas estábamos en ese vuelo de MIlán a Frankfurt. Fueron casi veinte minutos de un panorama de montañas nevadas, de un invierno que ya se acerca. Era el fin de un viaje maravilloso de dos semanas por la bella Toscana. Fue un viaje sin presiones y sin estar sometidos a toures demandantes que manejaran el tiempo del visitante. Dos semanas en las que conocimos con tranquilidad nueve ciudades y poblaciones de esta bella provincia italiana, con toda la historia que hay detrás y que muchas veces nos desbordaba. Fue un tiempo para recordar la época del renacimiento italiano, el enorme interés por el arte y el apoyo a los artistas. Pero también fue un tiempo en el que quisimos estar lejos de los turistas tradicionales que ven dos o tres sitios por población. Nos interesaba conocer un poco más, adentrárnos más en la historia, perdernos y encontrarnos. La pasamos bien.
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