sábado, 5 de mayo de 2012
Catorce años después...
Ya hace un poco más de un mes que las Farc liberaron a un grupo de soldados y policías que tenían secuestrados desde hace catorce años. Hace un mes, el país entero centró su atención en ese hecho que todos rechazamos. Hubo toda clase de manifestaciones de apoyo hacia estos ciudadanos. El tema se trató con un poco menos de sensacionalismo y defensa por la privacidad de los secuestrados y sus familias que, así, ponían fin a un período muy largo de sufrimiento.
Pero, después de un mes, ¿qué ha pasado con los secuestrados? ¿Cómo se han adaptado al mundo tan diferente que encontraron? Si nos ponemos a pensar en el país que dejaron abruptamente y en contra de su voluntad hace catorce años, las sorpresas por los cambios que encuentran pueden no haber acabado.
Uno de estos cambios es el de las redes sociales. La primera sorpresa es la desaparición de las distancias y la inmediatez de la comunicación. ¿Ya habrán usado Skype y se habrán maravillado con la posibilidad de hablar gratis con alguien a quien le pueden ver la cara? ¿Ya tendrán su cuenta en Facebook y estarán llenando de fotos su biografía? ¿Habrán aprendido a tweetear como el Presidente Uribe? Ojalá no aprendan la manera medio agresiva que él practica.
¿Cómo habrá sido el encuentro con sus hijos que dejaron siendo pequeños y hoy los ven crecidos? ¿Qué pensarán de haber perdido el derecho a verlos crecer? ¿Cómo habrá sido el reencuentro con sus parejas, familiares y amigos, a quienes tampoco vieron envejecer o, quizás, morir?
Esperamos que la sociedad colombiana no los olvide porque, además de todas estas sorpresas de este mundo globalizado, en su propio interior debe haber unas personas tristes, temerosas, desadaptadas, angustiadas, que perdieron catorce años en medio de la crueldad, la violencia, el atropello y muchos años de indiferencia del Estado. Ojalá se recuperen; ojalá alguien les ayude a perdonar y a alcanzar la paz interior.
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