domingo, 13 de mayo de 2012
Educación y deporte
Juan Gabriel Vásquez hablaba de educación hace unos días y de los recortes al sector que ha puesto en marcha el gobierno de Rajoy en España. Señalaba Vásquez que mientras el nivel de educación se empobrecía en España, se hacían recortes en el número de docentes y se recargaba académicamente a quienes quedaban, los equipos de fútbol seguían recibiendo dinero y el Estado se hacía el loco frente a las deudas del sector.
El problema es complicadísimo porque, a la par que en España se empobrece el nivel de la educación, en otros países europeos la educación privada conserva sus niveles de exigencia y calidad. Así, a la hora de competir, los resultados van a ser claros; se van a aumentar las diferencias entre los que pueden competir y los que han tenido menos oportunidades.
El caso es similar en Colombia con el deterioro de la educación, que ya vemos si tomamos solo un pequeño detalle de la vida cotidiana: el comportamiento cívico de nuestros conciudadanos y la determinación de muchos por hacer valer sus intereses personales sobre el bien común. La poca conciencia de nuestros jóvenes hace que se conformen con su propia mediocridad, no cuenten con un plan de vida y, menos, tengan clara la importancia de la educación.
Y, volviendo al fútbol, pareciera que muchos se conforman con seguir los partidos, vitorear a los mejores y contribuir al enriquecimiento de las grandes empresas. Ni siquiera el amor por el fútbol les sirve para aprender el deporte, saber lo bueno que este trae para que las personas aprendan a trabajar por el bien común, por el trabajo cooperativo, por el ejercicio del cuerpo, entre otros factores benéficos que tiene ese deporte. Si conociéramos la importancia del fútbol, los gobiernos estarían impulsando escuelas de deporte, a la vez que promoviendo una educación de alta calidad para todos, especialmente para las nuevas generaciones.
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