domingo, 2 de noviembre de 2014

¿Duro o divertido?

¿Qué pueden sentir cuatro personas, dos pares de gemelos, si un día, a los veinticinco años, se enteran de que fueron cambiados al nacer? Una situación como esta sucedió en Bogotá y, por una rara coincidencia, los dos pares de gemelos se enteraron de que dos de ellos habían vivido por veinticinco años una vida que no les pertenecía. Ellos, ante las cámaras de TV, lo tomaron de manera muy civilizada y amable. Se fueron por el lado de haber descubierto con alegría que contaban con muchos hermanos y hermanas que no se habrían nunca imaginado. Le mostraron a Colombia que, ahora, son cuatro hermanos; dos de ellos pertenecen a una familia numerosa del campo, que les dio una calurosa y llorosa bienvenida. ¿Será cierta tanta felicidad? ¿Qué puede pensar el gemelo campesino frente al hecho de que podría haber estudiado una carrera si no hubiera sido cambiado, en lugar de tener que trabajar de sol a sol en una carnicería? ¿Qué pasará por la cabeza del otro hermano quien durante veinticinco años trabajó para ayudar a sus padres y ahora se entera de que su verdadera madre murió y le negaron el derecho a conocerla? Se va a poner una demanda contra el hospital que puede ganarse o, por el contrario, puede que no suceda nada porque el hospital está en disolución. Pero, ¿cómo pueden esos muchachos cambiados recuperar el tiempo, los afectos y las oportunidades?

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