sábado, 3 de enero de 2009

El amanecer de un marido

De nuevo, Héctor Abad, esta vez, con un bello libro de cuentos. Su lenguaje es sencillo y, a la vez, profundo y muy real. Muy real, en el sentido en que no busca finales espectaculares, porque la vida no siempre es así, aunque mantiene siempre la tensión, que es característica del cuento. Me refiero, por ejemplo, a la reina de belleza: Nadie, aparte del lector, supo sobre su conflicto y su vida siguió igual, al nivel de sus expectativas. Muy real en cuanto a los cansancios y a los deseos de novedad, de creatividad y nuevas ilusiones en las relaciones. Muy real en relación con la psicología del muchachito de 17 años, autoalagado con su belleza, que se espanta cuando tiene que enfrentar una situación amorosa. Muy real en lo referente a la ambición del personaje medio, frente a la posibilidad de vivir en un ambiente que le proporciona ascenso social, sin pensar de la ética del asunto. Además, sin saber manejar su nueva situación. Y que, luego de que se extinguen las ilusiones, vive con la añoranza de quienes dejan su país y viven de los recuerdos.

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