No es mi intención referirme a los llamados “libros instantáneos” aquellos que abundan ahora con temas de impacto, altamente emocionales, de mucha demanda, promovidos por los medios, hechos con mucho afán, poco cuidadosos en cuanto al lenguaje, y que cuentan las experiencias de ex secuestrados, especialmente. Son publicaciones de grandes tirajes y ventas millonarias para las editoriales y los piratas y su verdadero valor se verá con el tiempo.
Por el contrario, los libros por encargo o “libros al instante” son el resultado de una búsqueda creativa para que el libro permanezca, para ampliar mercados y extender posibilidades de lectura a los lectores. Mientras aquí comenzamos a pensar que el futuro está en los libros digitales, en otros países, donde se lee más que en el nuestro, se hacen todos los esfuerzos por conservar los libros en papel, para que estos coexistan con los digitales, que también son una realidad.
Hace menos de dos años, en la Biblioteca de Alejandría, en Egipto, nos mostraban con orgullo la segunda máquina Espresso del mundo, para la producción de libros. La primera se hallaba en Estados unidos. Hasta hace un mes, la Esspresso ya se podía encontrar en Inglaterra, Canadá y Australia y seguramente aumentará el interés de las cadenas de librerías por adquirirla.
La máquina Espresso, creada por un editor estadounidense, es un equipo que produce libros hasta de quinientas páginas, por encargo, en veinte minutos, desde el momento en que se inserta el material al computador hasta cuando el libro se entrega al cliente, en papel, listo para leerlo. Es un computador con impresora laser que, además de imprimir, ajusta, guillotina, engoma, produce la portada a todo color, la pega al cuerpo del libro, lo seca y lo expulsa, en menos de media hora. Se llama de esa manera porque funciona como las cafeteras espresso, que producen una taza de café a la vez. El funcionamiento de la Espresso lo pueden ver los lectores curiosos en UTube, si buscan “ondemandbooks” o “espresso bookmachine”.
Con esta máquina, las librerías, especialmente las grandes cadenas, han encontrado una forma de competir, por ejemplo, con el éxito de Amazon.com porque prometen que los libros por encargo no serán más costosos. Ya no habrá más libros agotados, pues las bases de datos de las librerías son enormes. Se disminuirán, también, los riesgos inherentes a las nuevas publicaciones. Son también una oportunidad para los académicos que muchas veces necesitan clásicos difíciles de conseguir, o para quien quiere hacerse a un libro raro. También, es la posibilidad de que los nuevos escritores puedan mostrar su producción, así solo impriman dos o tres ejemplares de ella.
Las oportunidades para que la gente lea han aumentado en forma considerable. Además de los libros Espresso, están los electrónicos, los de audio o video; abundan, también, los libros gratis y las traducciones. Pero, la situación en Colombia es diferente y un poco más complicada pues, por un lado, nuestro nivel de lectura es bajo y, además, no es fácil que se popularice pronto en el país una Espresso que hoy cuesta alrededor de 130 mil euros. Y, a pesar de estos avances, más urgente que todo, está la necesidad que tenemos de formar más lectores que aprovechen las nuevas posibilidades al alcance, para leer y aprender de los libros.
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