sábado, 2 de mayo de 2009

El turismo, un proyecto a largo plazo

Con la creación de la Secretaría de Turismo departamental se da otro paso para formalizar la intención del Gobierno seccional de dar importancia al turismo en el Tolima. Ya hace algunos meses se había nombrado a quien habría de orientar el tema en el municipio de Ibagué. Se espera que, con esta decisión, también el Departamento avance en aliviar los problemas de bajo crecimiento económico, que se refleja en los indicadores de producción, en el desempleo y la pobreza de los tolimenses.
No es un camino fácil ni sus realizaciones se verán a corto plazo. No se trata de comenzar a organizar “megaeventos” sin un hilo conductor, a sabiendas de que el presupuesto es escaso. Más bien, sería importante que las personas encargadas, los secretarios de Despacho, junto con los Consejos de Turismo, ayudaran a crear las condiciones para dejar establecidas claramente las políticas de turismo para los municipios. La claridad con la que éstas se definan son las que van a permitir que ésta y futuras administraciones avancen por caminos seguros de desarrollo turístico para el Tolima.
No es ésta una tarea aislada. Le concierne a casi todas las otras secretarias de despacho. Por ejemplo, el sistema educativo del Departamento también tendrá que orientar a las instituciones para que sus proyectos educativos institucionales se ajusten a una cultura turística. Es necesario que los las nuevas generaciones reconozcan la importancia de hacer énfasis sobre la historia y las manifestaciones culturales de sus municipios, valorar y apreciar los sitios turísticos, y quererlos como propios. Para lograrlo, los docentes serán los primeros que deben incorporar elementos de la cultura turística en su enseñanza.
Naturalmente, la base de cuanto se desee hacer está en educar en cultura ciudadana que es tarea de todas las instituciones educativas de los municipios del Tolima. Se busca con ello que los jóvenes y mayores compartan unas costumbres y reglas mínimas de convivencia, de respeto por lo público y de reconocimiento de sus deberes y derechos como ciudadanos, que los lleven a amar y respetar su ciudad, su barrio, su vereda.
Y, en cuanto a Ibagué, en la recién constituida Secretaría se percibe un cierto afán por incursionar en muchos campos, tal vez con el ánimo de mostrar que sí se puede. Lanzar una marca puede ser un esfuerzo perdido cuando no se tiene el contenido que la respalde. No nos parece necesario. En principio, basta con pensar en la ciudad como un espacio de disfrute para los ibaguereños y los visitantes. Si nuestros gobernantes comparten esta visión, podremos comenzar a recuperar Ibagué con un sentido estético de vinculación con sus espacios: Con sus parques organizados para el disfrute de la naturaleza; con la determinación de que los huecos de las calles no se dejarán crecer hasta formar troneras infranqueables; con la decisión de formar, en los negocios de la ciudad, una actitud de buen servicio al cliente; con la determinación de recuperar, de manera planeada, el afecto por la ciudad, que ha de reflejarse en el comportamiento de los ibaguereños en los espacios públicos; con un interés permanente por rescatar un lugar para la música nuestra. Eso si atrae turismo.
Son estos unos pocos de los ejemplos que una actitud diferente hacia la ciudad nos llevarían a pensar de otra manera y a considerar la cultura tolimense como un producto turístico. Construir un destino es un proyecto que toma tiempo. Nuestra invitación es a pensar a largo plazo y a trabajar sin tregua. Esto, aunado a los importantes proyectos que están en curso, deberá contribuir a consolidar al Tolima como un verdadero polo de atracción turística.

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