domingo, 28 de junio de 2009

Un ejercicio solitario

Hasta ahora, y desde hace unos seis meses cuando abrí este blog, nadie lo ha leído. Eso quiere decir que escribo para mí. Aparentemente, este blog tiene un seguidor, pero ese seguidor soy yo. Puse un contador de visitas y hoy tiene diez u once. Son las que yo he hecho a mi propio blog para ver si alguien lo ha visitado.

No es grave aceptar que nadie lo lee a uno aunque la escritura, si bien es un ejercicio solitario, agradablemente solitario, se ejerce para los demás. Uno escribe para que alguien lea. Y, para cumplir ese propósito, uno ajusta sus temas, su lenguaje y vocabulario al público al que uno quiere llegarle.

No creo exactamente que el mundo esté contra mí y que me esté ignorando y castigando. Mas bien, me imagino que no sé cómo hacerme público. Pero, tampoco lo voy a intentar. Puede que algún día, por uno de esos azares de la vida, y en medio de alguna conversación, salga el tema de los blogs y yo pueda preguntarle a alguien qué estoy haciendo mal.

Mientras aprendo o aparece un voluntario que me lea, seguiré escribiendo. Es más: voy a intentar escribir con más frecuencia. Lo haré como un ejercicio para mí mismo, para ejercitar mi escritura y porque me encanta hacerlo. Me gusta sentarme, frente a la pantalla en blanco (ya no es el papel en blanco) y hacer el esfuerzo de escribir algo coherente o, sencillamente, como hoy, escribir sobre el ejercicio de escribir.
Gracias, yo mismo.

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