lunes, 29 de junio de 2009

La búsqueda de Abad

El olvido que seremos lo leímos enseguida salió. Es un libro que impacta por lo cálido, lo humano, lo respetuoso y por el gran amor que el escritor sentía por su padre.

La búsqueda que Abad ha estado siguiendo sobre el origen del poema que dio título a su obra es válida. Al fin y al cabo, es su libro; ha recibido críticas por haber usado ese verso para titularlo, ha causado revuelos desde cuando el libro salió. Pero, sobre todo, él quiere saber y tiene derecho. De ahí, su búsqueda de investigador y espía.

El poema, que sí parece ser de Borges, mañana lo sabremos en El Espectador, es bello y me suena a Borges. Pero, lo más importante es que refleja la realidad con la que la muerte nos estrella: la realidad del olvido, de lo que ya no veremos y de los que ya no sabrán de nosotros, de los que nos ignorarán; la realidad que implica ya tener la fecha del inicio y la del fin, entre paréntesis, parecidas a cuando uno estudiaba la vida de los proceres en clase de Historia en el colegio. Solo que ahora, esas fechas responden a la vida nuestra, que inevitablemente se terminará.

Sin embargo, y gracias a la literatura, Abad ha logrado que su padre, por mucho tiempo no logre ser el olvido que seremos. Es la magia de la escritura. Es la magia de la buena escritura...

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