Bien complicada se está volviendo la vida. En el trabajo, se recarga a la gente de actividades, por la misma situación económica difícil que hace que las vacantes no se reemplacen sino se distribuye el trabajo entre varios. Total, la gente queda recargada. Escasamente se puede respirar. En la casa, después de un día pesado de trabajo, es necesario seguir trabajando, arreglando porque si no se mantienen las cosas organizadas, también se vuelve difícil la vida y se pierde la comodidad que uno haya podido construirse alrededor de su casa; lo que hace que ésta sea un hogar, home para los anglohablantes. De otro lado, la información se ha multiplicado y uno no alcanza a leer lo que quisiera. Toca leer entre líneas o desarrollar la capacidad de ser muy selectivo en las lecturas. Los fines de semana los ocupamos en ponernos al día en lo que no hicimos durante la semana. Total, se ha perdido el disfrute de la vida.
Entonces, ¿que tiempo nos queda para el esparcimiento? ¿para ver amigos, reirnos y disfrutar del otro lado de la vida que nos merecemos? Muy poco. Sin embargo, esto también obedece a una actitud hacia las cosas. Por qué no sacamos el tiempo para ver a los amigos? ¿Por qué nos dejamos enredar en la actitud de no-tengo-tiemo-Hablamos-Lo primero que hay que hacer es desechar ciertas expresiones de nuestro pensamiento: Una, la de No tengo tiempo. Otra, la de querer transmitir el afán y las ocupaciones que se sienten. Una expresión que ha hecho carrera entre nosotros como respuesta a ¿Cómo estás? es corriendo. ¿Por qué aceptamos que estamos corriendo? ¿Por qué corremos tanto? ¿Vamos a hacerlo mejor si corremos?
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