Ya pasó el concierto de Juanes en La Habana. Fueron muchas las opiniones que surgieron alrededor de este importante encuentro y muchas las voces de aceptación o desacuerdo: Que si los cubanos estaban de acuerdo, que si no; que si fue un acto político (!pues claro que lo fue!) o que si Juanes es apolítico; que si el embargo, que si el régimen, que si Sylvio. Que la plaza de la Revolución no era para un concierto porque es un lugar triste, lleno de malos recuerdos para muchos cubanos y de asistencias obligadas a los actos del régimen; que el odio de los cubanos de Miami, primera generación, y su campaña de desinformación; que si Juanes tenía segundas intenciones, que si era un llamado a Obama para que comience a liderar el levantamiento del embargo a Cuba.
Lo cierto es que asistieron más de un millón de personas, que permanecieron ahí,a pesar del sol de huevo frito que provocó desmayos y deshidrataciones. Todos sentían que también tenían derecho a participar en un evento artístico de este tipo, dentro de las tendencias mundiales de los conciertos multitudinarios. Fue también una posibilidad de que el mundo recordara a Cuba y la dura realidad de ser cubano; fue un baño de popularidad mundial para Juanes y su grupo.
Mañana, todo seguirá siendo igual para los cubanos. Pero, hoy, tuvieron la ocasión de pasar un domingo de ensueño y disfrute entre amigos locales y suramericanos que viven o que viajaron a la isla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario